domingo, 4 de diciembre de 2016

Los nuevos catadores: testean quesos, agua, golosinas y alfajores


Las degustaciones ya no son sólo de vinos. Existen expertos que analizan el sabor de los más variados alimentos y bebidas. Algunos lo hacen de forma profesional, otros más amateur desde redes sociales.

agua. Horacio Bustos fue jurado en un concurso de las mejores aguas del mundo en China. Foto:Grassi

“Todo surgió medio en chiste, luego fui descubriendo que las golosinas no sólo eran importantes para mí sino para muchas personas que empezaban a contarme sus experiencias a través de mi blog –asegura Natalia Berninzoni, catadora de golosinas–. A partir del análisis podemos indagar, además de los aspectos técnicos, las emociones que generan las golosinas en cada persona. Eso es lo que más me interesa, reflejar algo de la cultura de la época en un elemento tan simple”.

Desde hace casi diez años Natalia, que trabaja en un estudio de publicidad, se dedica a la degustación de golosinas. Desde su blog y canal de YouTube Estilo Nana retrata estas experiencias junto a distintos músicos, actores y escritores invitados. También realiza catas colectivas en eventos.

Si bien en un principio los sommeliers se dedicaban únicamente a la cata de vinos, desde hace un tiempo la ceremonia de la degustación se amplió a una gran gama de bebidas y comidas. Los expertos aseguran que cualquier producto puede ser sometido a la cata.

Adrián Valenti se denomina “afinador de quesos y fiambres”, y tiene una relación especial con el alimento que cata. “El queso es prácticamente la historia de mi vida. A los 13 años iba a los depósitos de quesos y fábricas de mozzarella y ricotta con mi papá, que trabajaba en el  Antiguo Mercado Del Plata, y de ahí no paré hasta el presente”, asegura el dueño de la cadena de queserías que lleva su apellido.  

“Con respecto a los quesos no lo llamamos cata; el nombre es jura. Se sigue un protocolo muy complejo, donde intervienen todos los sentidos y se analizan más de cien ítems. Argentina ha adherido a estos estándares  internacionales perfeccionando nuestros quesos”.

Para Facundo Calabró el punto de inicio de su incipiente carrera como sommelier de alfajores fue uno en particular: el Capitán del Espacio. Este joven estudiante de Letras y locución asegura que su objetivo es captar la esencia de un alfajor y comunicarla en su blog El Alfajor Perdido.

“Uno puede volverse loco intentando poner en palabras algo tan propio como una sensación”, asegura.

Para ello, Facundo tiene su propio método: “Abro el alfajor, lo huelo (el olor en general suele decirlo todo) y lo parto a la mitad: una mitad la reservo para el día siguiente y una me la como en el momento, tratando de registrar las sensaciones y armando un bosquejo de reseña. Al otro día me como el resto del alfajor y, a medida que redacto la crítica completa, confirmo o rectifico las impresiones que había anotado. Además tengo reglamentada la bebida: si es alfajor blanco o glaseado, mate; si es alfajor negro, café”.

Experiencias. Desde un plano más académico, Horacio Bustos descubrió su pasión por el agua mientras estudiaba para sommelier de vinos. Asegura que, pese a lo que puede imaginarse, existen muchísimas variedades y matices en la cata de aguas minerales.

“Para catar el gusto del agua mineral se mide su intensidad, es decir, cuánto puede durar el sabor en la boca, el retrogusto, y la sensación percibida en la vía nasal interior, dulce, sin gas, generalmente salada, rica en minerales, alcalina, con sensación carbonatada, ácida, con algún picor proveniente del gas”, explica.

Horacio participó como jurado internacional en la elección de las mejores aguas del mundo en Guangzhou, China. El experto  asegura que “Argentina se ubica muy bien a nivel mundial, principalmente en aguas de baja mineralización como Orizon o Agua de las misiones, ambas representantes del mundo gourmet de las aguas”

Martin Boan también eligió la veta académica, es ingeniero químico, trabajó veinte años en una cervecería y se enamoró de la cerveza. “Me fui a hacer una maestría en cerveza a Europa, volví y empecé a dedicarme al fascinante mundo de la cerveza artesanal”, asegura el director del Centro de Cata de Cerveza.

Martin Boan también eligió la veta académica, es ingeniero químico, trabajó veinte años en una cervecería y se enamoró de la cerveza. “Me fui a hacer una maestría en cerveza a Europa, volví y empecé a dedicarme al fascinante mundo de la cerveza artesanal”, asegura el director del Centro de Cata de Cerveza.

Expertas en yerba mate y café

El café y el mate son dos infusiones que acompañan a muchos argentinos en el desayuno y a lo largo del día. Pero más allá del disfrute cotidiano hay expertos que se dedican a analizar sus variantes y las mejores formas de consumirlos.
Consuelo León creció en Venezuela rodeada del aroma de los cafetales. Asegura que siempre hubo una taza de café presente en cualquier actividad.  “Estudié Filosofía y Psicología y siempre esta noble bebida invitaba a la buena conversación; por lo que cuando entré a trabajar en Nespresso Chile se me hizo muy natural hablar de este producto”, cuenta Consuelo, hoy coffee ambassador de Nespresso.

León explica que “una taza de café puede evaluarse por los atributos sensoriales del grano de café o, como hacemos nosotros, analizando el producto terminado”. Comenta que para la cata se tiene en cuenta la temperatura del agua, el formato, la cantidad de líquido que deben de tener las distintas categorías de los espresso, etc, pero alerta, y en este punto coinciden todos los catadores, sin duda, el mejor café es el que a uno más le guste.

Josefina Armendares es ingeniera agrónoma, sommelier de mate y asesora en la marca CBSé. Ella explica que, en el caso de la yerba, primero se hace una cata visual, se observa el aspecto, la limpieza, la granulometría, el color. Luego se realiza una cata de aromas, primarios y secundarios, los defectos de aroma. Finalmente se arma el mate y se describe el sabor, el amargo, la acidez, la astringencia, los dulces, las notas características y, si los hay, los defectos de sabor”. Josefina asegura que lo que la atrapó del mundo de la yerba es la gran variedad de matices según las distintas elaboraciones y su aroma que la retrotrae al campo y a su niñez.

sábado, 26 de noviembre de 2016

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Radio Belgrano: Sommelier de Agua y Té

Muchas gracias a Radio Belgrano y al periodista Rodrigo Lussich por la entrevista escuchar aquí


El mundo del té en China en primera persona, por Horacio Bustos


Horacio Bustos es sommelier de té, responsable de la Escuela de Té Gyokuro y un habitual colaborador de Innatia. Hace poco tuvo el placer de visitar Guangzhou, una de las mecas del té en la China. Y te cuenta sus impresiones en esta nota.

Guangzhou: una meca del té en China

Guangzhou es una ciudad maravillosa, monumental, multitudinaria, milenaria, donde uno se permite viajar a través de la historia para imaginar esos primeros viajes en el siglo XVI y XVII, en los que el té empezaría a recorrer el camino desde China hacia occidente.
Los tés de cada provincia eran enviados hacia Guangzhou para su partida a los diferentes destinos, por lo que por esta imponente ciudad circulaban las innumerables variedades de tés que hoy llegan a disfrutar nuestros sentidos.
En la actualidad, entre tantas maravillas culturales, museos, torres, jardines, centros, parques, se destaca el barrio de Fangcun, en el sudeste de Guangzhou, donde se encuentra el famoso Fangcun Tea Market, en las que hay más de 3.000 tiendas de té, con una amplísima exposición de las más reconocidas variedades de tés chinos y taiwaneses.

Horacio Bustos

Asombra y agasaja la predisposición en cada uno de los puestos, en los que se invita a tomar asiento detrás de amplias y bellísimas mesas y bandejas en las que se ofrecen los mejores exponentes de cada tienda, con una magnífica diversidad de diseños y tamaños de cuencos y teteras y una amplia gama de tés, con sus bellos colores, aromas, sabores y texturas que siempre sorprenden de las más reconocidas provincias Chinas, como Yunnan, Fujian, Anhui, Zhejiang o Jiangu.
En esa ceremonia que brindan al cliente, consumidor, aficionado o amante del té, se despliegan variedades de los colores más reconocidos y de aromas que atraen y encantan. Desde indescriptibles tés blancos, como el Yinzhen Bai Hao, delicadísimos tés verdes, entre los que destacan Longjing, Maojian, Gunpowder, pilas de bingcha Pu erh que se exhiben en el frente de cada local. También un placer poder disfrutar de catas de oolongs taiwaneses de Nantou, Pinglin o Wenshan, y de diferentes oxidaciones, entre los que se destacan los Alishan, Lishan, Dong Ding o Gao Shan, y entre tés negros, aromas que hacen imposible una despedida, como los Keemun o los deliciosos Dian Hong.
Entonces es importante tener en cuenta, que una visita a Guangzhou, implica para los amantes del té, un viaje obligado hacia el mercado de té de Fangcun, para poder vivir una experiencia incomparable para los sentidos, disfrutando de todas las sensaciones, ser muy atentos a cada instante del recorrido, para que perviva cada detalle eternamente en nuestras emociones.


Leer más en: http://te.innatia.com/c-historia-te/a-el-mundo-del-te-en-china-en-primera-persona-por-horacio-bustos-5333.html

domingo, 20 de noviembre de 2016

Hola Chiche Radio Belgrano

Entrevista a Horacio Bustos, hablando de aguas y de té en el programa "Hola Chiche" de Chiche Gelblung para Radio Belgrano, escuchar aquí


Radio Nitro

Entrevista a Horacio Bustos hablando de aguas para  Radio Nitro escuchar aquí




jueves, 17 de noviembre de 2016

El hombre que sabe qué gusto tiene el agua




Hidro sommelier  Horacio Bustos se dedica a catar el líquido que se supone que no tiene color, olor ni sabor..



Lo que sigue viene a cuestionar eso que desde hace años -¿décadas? ¿siglos?- nos enseñan los manuales de Ciencias Naturales, porque resulta que el agua no es insípida ni inodora ni incolora. Con las disculpas del caso para la Profe Díaz (y la esperanza de que estas líneas no anulen el aprobado de Biología vamos hasta la oficina de Horacio Bustos -antropólogo y sommelier especializado en agua, además de vino y té- y miembro de la European Water Taste para que nos introduzca en el arte de catar agua.
-¿Cómo llegás a focalizarte en lo hídrico?
-Por un lado el aspecto social, el tema del agua como recurso. El resto viene por el lado de la cata, se fue dando mientras cursaba la carrera de sommelier. Con la mirada de antropólogo me enfoqué hacia los hábitos de consumo de la gente: veía que crecía el consumo de agua embotellada y traté de analizarlo.
-Entonces lo que nos enseñaron en el colegio...
-Y... no. El agua embotellada -mineral natural o mineralizada- tiene una etiqueta en la que se indican los componentes minerales, que también están en el agua de grifo o potable. Algunas tienen más, otras menos, después está el total de sólidos disueltos. En un punto es como los vinos, es una cuestión de subjetividad, un tema de gusto. Hay aguas muy intensas y otras muy ligeras.
-Las marcas de culto, las internacionales, ¿qué particularidades tienen?
-Tienen buenas características minerales, no digo que no. Pero también hay una cuestión de marketing importante. Las argentinas están al mismo nivel competitivo.
-Cualquier porteño que viaja a la costa comenta la diferencia, es lógico que una estrella de rock que pasa tres días en cada país pretenda que ese sabor sea el mismo.
-También es una cuestión de sponsors. Hay marcas que pagan muchísimo por tener a un famoso tomándolas. La más cara del mundo es una que se llama Bling, que hasta tiene cristales Swarovski en la botella.
-El primer paso es leer la etiqueta.
-Desde la sommelierie, es lo mismo que con un vino o un té, un poco de eso enseñamos en Gyokuro Círculo Argentino del Té, mi escuela. Primero el aspecto visual, después el olfativo y por último el gustativo. En cuanto al color obviamente, sí, vamos a decir que es transparente. Se supone que un agua envasada no tiene defectos y va a ser límpida y brillante. Los aromas dependen de la intensidad que puedan tener los componentes minerales. Para facilitar la tarea diseñé un set de descriptores que permiten identificar los minerales más frecuentes, como sodio, magnesio, flúor, bicarbonato, potasio... Acá en la Argentina son todas de baja mineralidad, entonces no van a tener aroma a no ser que presenten algún defecto. Donde si podés detectar las diferencias es en el aspecto gustativo.
-¿Cómo se expresa el agua en boca?
-Se detecta en distintos puntos de la lengua, donde se percibe lo amargo, lo salado, lo dulce. Es difícil hablar de lo salino del agua, pero es lo que indica el sodio. Un nivel de sodio bajo hace un agua ligera, que circula bien por boca. Un agua más intensa y más salina tiene un sodio más alto y se siente una cierta cremosidad. Entre las etiquetas más populares argentinas hay una con 10 miligramos de sodio y otra de 110, si las probás juntas se percibe la diferencia. En España llegan a tener hasta mil y pico.
¿-Y cómo es una cata?
-Hace dos meses estuve en China para elegir la mejor agua del mundo con otros cuatro jurados. Nos iban pasando en línea las aguas con diferentes grados de mineralización, sin gas y con gas, y elegimos la mejor de cada categoría. Cien aguas en dos horas. Hay que estar muy concentrado porque si no te perdés. La muestra se toma, sí, pero es muy poquito para ver el efecto que hace en boca. Y entre muestra y muestra se corta con un agua muy neutra.
-¿Para el agua también hay recomendaciones de temperatura?
-Claro, tiene mucho que ver. Una cosa es la temperatura de cata, de 18 a 20 grados, y otra para el consumo, entre 8 y 10 grados. Ahí el tema es el agua con gas. El consumidor suele tomarla helada, como si fuera un vino espumante, y no es así, porque las burbujas son bastante más fuertes. Se toma entre 14 y 17 grados, dependiendo del tipo de burbuja. En las marcas internacionales más reconocidas se indica en la clasificación el tipo de burbuja que tienen
-¿Y maridajes?
-El tema es elegir cuál es la más apropiada para cada comida. Por ejemplo, si pensamos en un pescado suave con ensalada, conviene un agua sin gas y de baja mineralidad. En cambio con un asado, que es mucho más grasoso y pesado, un agua con gas a una temperatura de 14 grados es ideal.
Nota realizada por  la periodista Einat Rozenwasser para el Diario Clarin

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